Solo basta con tener una buena idea de negocio para emprender.

Solo basta con tener una buena idea de negocio para emprender.

Quiero montar un negocio desde casa, pero no tengo ideas

El término «emprendedor» es muy amplio, y se puede ser empresario en casi cualquier ámbito. Sin embargo, tendrás que elegir un campo en el que trabajar y un negocio que poner en marcha. Encuentra un negocio que no sólo tenga éxito, sino que sea algo que te apasione. Emprender es un trabajo duro, por lo que debes centrar tu atención en algo que te interese.

No es necesario tener ningún tipo de educación formal para ser emprendedor, pero eso no significa que debas ignorar por completo la educación. Si quieres crear una empresa tecnológica, la experiencia en negocios, programación informática y marketing puede ser muy valiosa. Además, es probable que algunos sectores requieran algún tipo de formación, como el de la contabilidad o el bufete de abogados.

Antes de poner en marcha su empresa, debe tener un plan de negocio. Un plan de negocio expone los objetivos que tiene, así como su estrategia para alcanzarlos. Este plan es importante para conseguir inversores, así como para medir el éxito de su negocio.

No todos los negocios atraen a todo el mundo. La edad, el sexo, los ingresos, la raza y la cultura del grupo al que te diriges desempeñarán un papel importante a la hora de determinar el lugar en el que abrirás la tienda, o incluso si necesitas tener una dirección física para el negocio. Investiga qué grupo se ajusta mejor a tu modelo de negocio y luego orienta todo para atraer a ese grupo demográfico.

Empresa emergente

Aunque puede que sientas el impulso de dejar todo lo demás y lanzarte a ello, debes pensar racionalmente sobre cualquier nueva empresa. ¿Cómo puedes probar tu idea de negocio sin lanzarte de inmediato? ¿Qué puede hacer para validarla (es decir, confirmar que tiene un potencial que merece la pena perseguir) gastando la menor cantidad posible de esfuerzo, tiempo y dinero?

Seamos francos: no hay ningún producto o servicio que no se haya inventado todavía. Así que una vez que te pongas frente al ordenador para empezar a trabajar en tu idea de negocio, no te desanimes y abortes tu misión cuando descubras que tu producto no es 100% único.

No es necesario reinventar la rueda. Utiliza la competencia existente a tu favor y aprovecha sus datos de rendimiento para entender mejor el mercado, los clientes, el producto y la estructura de precios. Averigüe qué es lo que les funciona y en qué deben mejorar, e integre esos elementos en su propio producto.

Mejor aún, concéntrese en mejorar la forma de comunicarse con los clientes potenciales. Así es como: en lugar de presentar una larga lista de características del producto, diga a su cliente qué problema resuelve su producto en una frase clara. He aquí dos ejemplos:

Diseño gráfico

Para mí, la generación de nuevas ideas no es sólo fácil, es algo que hago todo el tiempo y a menudo sin intentarlo. No creo que se trate de una capacidad innata, sino de una «habilidad» que he aprendido y practicado a lo largo de toda mi vida.

Aunque este «aprendizaje» ha sido principalmente subconsciente, a medida que me he ido encontrando con más y más personas que luchan por tener nuevas ideas, he hecho un esfuerzo por ser consciente de cómo lo hago y dónde lo hago mejor. El hecho de que la investigación sobre los temas de la creatividad y la innovación se haya hecho tan popular ciertamente también ayuda.

El cerebro está compuesto en gran parte por neuronas, unos 100.000 millones de ellas. Conectadas entre sí, forman un sistema nervioso capaz de tomar decisiones, percibir el entorno y emitir órdenes a nuestro cuerpo.

De hecho, algo especialmente interesante del cerebro humano es su capacidad para recablear estas conexiones y establecer otras nuevas, independientemente de la edad. Los neurocientíficos llaman a esta propiedad «plasticidad». Y, cuantas más experiencias tengamos y más cambios en el comportamiento o el entorno experimentemos, más plástico se vuelve el cerebro, o sea, más capaz de establecer nuevas conexiones y de recablear las antiguas.

Para ser emprendedor una gran idea es el único ingrediente

Crear una empresa no es fácil, y ampliarla es aún más difícil. Puede que pienses que tienes una idea completamente original, pero lo más probable es que las mismas fuerzas culturales que te llevaron a tu plan de negocio también estén influyendo en otra persona. Eso no significa que debas rendirte o que debas apresurarte a salir al mercado antes de estar preparado. No se trata de quién es el primero, sino de quién lo hace mejor, y lo mejor hoy en día es la empresa que ofrece más valor al consumidor. Los consumidores tienen más poder y opciones que nunca, y van a elegir y quedarse con las empresas que están claramente de su lado. ¿Cómo va a hacer su vida más fácil, más agradable, más significativa? ¿Cómo se desvivirá por ellos en todo momento? Cuando considere su ventaja competitiva, empiece por las necesidades de las personas a las que, en última instancia, va a servir. Si tienes una conexión genuina con tu idea y resuelves un problema real de forma que añada más valor a la vida de las personas, vas por buen camino.